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“Todo lo que amamos nos lo pueden arrebatar, lo que no nos pueden arrebatar es nuestro poder de elegir qué actitud asumir ante estos acontecimientos”

Víctor Frankl (1982)

La pérdida o el duelo, a grandes rasgos consiste en dejar de tener algo que se tenía y cuando estas pérdidas trascienden a un plano emocional, la experiencia de la situación es única e intransferible, un ejemplo de lo anterior son los traslados de ciudad, separaciones, muerte de un familiar cercano, aislamiento social, rechazo, y demás situaciones que requieran una adaptación a una nuevos contextos.

En concordancia con lo anterior, vemos que el niño puede atravesar por diversos momentos, sin embargo de acuerdo con Santamaría (2012), las perdidas más significativas en la infancia son los duelos afectivos y los duelos sociales; los primeros, son aquellos en los cuales ocurre un distanciamiento o perdida de alguna persona importante, un ejemplo claro, es la separación de los padres, ya que el niño puede llegar a sentirse culpable, desprotegido y rechazado o la muerte de alguna persona cercana, y los segundos, se refieren a aquellos casos donde el niño se siente excluido o rechazado por parte de sus pares.

Para los niños, estas situaciones son difíciles de afrontar, porque en su mayoría, no entienden lo que está sucediendo, se sienten confundidos y no saben que pensar, hacer o sentir, respecto al evento en el cual resultan inmiscuidos, lo anterior es apenas normal, ya que en muchos casos la información que poseen no es suficiente y posiblemente el adulto no maneja un canal de comunicación claro, debido a que se tiene la creencia que el niño no va a comprender lo sucedido, que se va a sentir muy afectado por el escenario vivenciado o tal como menciona la Fundación Mario Losantos del Campo FMLC, porque los adultos sentimos la necesidad de proteger a los niños del dolor y sufrimiento que supone una pérdida.

En ambos tipos de duelo existen factores que pueden producir que los sentimientos negativos se exacerben y prolonguen, causando un duelo complicado, los factores asociados son: perdidas traumáticas, muertes tempranas, características personales adversas, sobrecarga de duelos (experimentación de duelos simultáneos) o miedo (Santamaría, 2012), lo anterior, genera dificultades en la forma como se asumen las perdidas, ahora bien, en los niños es más complejo, debido a que dependiendo de su edad, su pensamiento se caracteriza por ser 

concreto y tangible, por lo cual conceptoscomo muerte o separación son muy abstractos.En este sentido, las personas que acompañan la situación juegan roles fundamentales y son ellos quienes tienen la responsabilidad de transmitir la información de manera adecuada, empoderando a los niños para hacer posible que la cadena de sucesos experimentados se maneje de la manera apropiada.

Lo primero que tenemos que saber es que en ambos casos debemos responsabilizarnos de la situación y tomar control de ella, sin desconocer lo que sentimos y pensamos, pero teniendo en cuenta que tenemos a cargo a un niño, que dependiendo de su edad puede o no, tener sus procesos de pensamiento desarrollados y madurez emocional suficiente para enfrentar las situaciones dolorosas de su contexto, es decir que para cada edad y etapa del desarrollo, el niño asume comportamientos diferentes, frente al duelo.

Teniendo en cuenta lo anterior, me permito retomar a la Fundación Mario Losantos del Campo, quien en su guía titulada EXPLÍCAME QUÉ HA PASADO responde a la pregunta acerca de ¿Cómo podemos hablar de la muerte con nuestros hijos? Y refieren:

“Con mucho cariño, con muchísimo amor, pasando todo el tiempo del mundo juntos

Hablando con delicadeza, sin atragantamientos, sin mentiras

Con respeto a su mundo emocional, sabiendo esperar, escuchando mucho

Con mimo, con caricias, sin temor

SIEMPRE con disposición a la VERDAD” p.1

Siendo osada en mis afirmaciones, considero que la respuesta anterior, constituye la clave para afrontar no solo la muerte, sino las situaciones de pérdida que invaden al niño, sin embargo en algunas ocasiones, aunque tratemos de abordar las cosas de la mejor forma nos podemos quedar sin herramientas, por esto, a continuación encontraras algunos tips que te darán estrategias para abordar estas situaciones.

Referencias:

Santamaría C. (2012). Claves para ayudar al niño a afrontar pérdidas. En AEP ap ed. Curso de Actualización Pediatría 2012. Madrid: Exlibris Ediciones; p. 327- 34.

Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC). Explícame que ha pasado. Guía para ayudar a los adultos a hablar de la muerte y el duelo con los niños. Recuperado de http://docentia.webnode.es/news/recursos-sobre-la-muerte-y-el-proceso-de-duelo/.

Por:

Jully V. Muñoz

Psicóloga

Tips para manejar duelos

Nos interesa el bienestar de tus hijos.

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